creación e investigación a partir del encuentro y la fricción entre prácticas artísticas y científicas

Relatoría de la sesión: 27 de enero de 2026, Bilblioteca (CAAC), Sevilla

Introducción de la sesión

La sesión marca el arranque del proceso de trabajo del Grupo de Agitación científica, concebido como un espacio de encuentro, reflexión y producción colectiva que culminará en una publicación conjunta.

Desde el equipo de acompañamiento planteamos este encuentro como un primer ejercicio de cartografía, orientado a identificar retos y desafíos en la intersección entre arte, ciencia y territorio en Andalucía. Desde el inicio introducimos un marco de reflexión que sitúa la crisis ecológica no como un problema de falta de información, sino como una cuestión de “ingeniería de la transición”.

Se recupera el precedente del informe Los límites del crecimiento (MIT, 1972), señalando la paradoja de que, pese a haber generado una amplia conciencia sobre los límites ecológicos, no produjo transformaciones estructurales. A partir de ahí, se plantea la necesidad de desplazar el foco desde el diagnóstico hacia la práctica.

En este sentido, se identifica un cambio de paradigma: frente a formas de activismo más vinculadas a la circulación global y discursiva, se propone la necesidad de “aterrizar”, es decir, de ensayar formas concretas de vida y de relación con el territorio. Esto implica también cuestionar la mediación tecnológica y recuperar formas de contacto directo con los ecosistemas.

En este marco, el equipo acompañante proponemos una serie de preguntas que funcionan como herramienta común para aproximarse a los proyectos y construir esta primera cartografía compartida:

  • ¿Qué desafíos/problemáticas contemporáneas, vinculadas específicamente con Andalucía, proponen los proyectos?

  • ¿Qué encuentros entre arte y ciencia se activan y cómo responden a dichos desafíos? ¿Qué ciencias están implicadas?

  • ¿Qué metodologías se ponen en juego y por qué, especialmente en relación con la creación colaborativa?

  • ¿Qué relaciones se establecen entre arte, ciencia y sociedad, y con qué colectivos sociales concretos?

A lo largo de la sesión, junto a Tekeando y colaboradoras, Fernando García-Dory (Campo Adentro) acompaña el desarrollo del encuentro, recogiendo y poniendo en relación las respuestas de los proyectos.

 

Presentación de los proyectos

Las intervenciones se articulan a partir de las preguntas planteadas, configurando una primera cartografía compartida donde cada proyecto sitúa sus desafíos, metodologías y alianzas entre arte, ciencia y territorio, como elementos interrelacionados.

Más que responder de manera cerrada, las presentaciones despliegan procesos en curso, mostrando cómo estas preguntas atraviesan y tensionan sus prácticas.

 

Campo Adentro

Presentado por Fernando García-Dory, Campo Adentro se sitúa como un proyecto de largo recorrido que articula prácticas en torno a las relaciones entre arte, territorio y medio rural.

El desafío que plantea se vincula a la desconexión entre producción cultural y producción material, así como a la pérdida de relación con el territorio. Frente a ello, propone prácticas que integran producción agrocultural, economía política y trabajo con comunidades rurales.

Desde el cruce arte-ciencia, el proyecto incorpora saberes vinculados a la agroecología, la sociología rural y las prácticas artísticas, entendiendo el conocimiento como algo situado y relacional.

La metodología se basa en procesos de largo plazo, trabajo con comunidades y generación de infraestructuras que sostienen tanto la producción material como la producción de conocimiento.

En este sentido, Campo Adentro se presenta también como un marco que permite pensar los proyectos del grupo, conectando sus distintas aproximaciones y situándolas dentro de un campo más amplio de prácticas híbridas.

 

La mirada como refugio

El proyecto sitúa su desafío en el contexto de las unidades de hospitalización psiquiátrica, señalando las condiciones de vulnerabilidad y las formas de violencia institucional que atraviesan estos espacios.

Desde el encuentro entre arte y ciencia, se plantea la necesidad de generar espacios de dignificación, articulando una colaboración entre prácticas artísticas (fotografía) y saberes clínicos (psiquiatría), incorporando también la experiencia directa de las personas usuarias.

La fotografía se propone como una herramienta accesible que permite generar espacios de refugio inmediato, especialmente en contextos donde otras formas de atención sostenida no son posibles.

La metodología se basa en procesos participativos, incorporando la voz de las personas usuarias y generando dispositivos de mediación que permiten analizar la relación con las imágenes.

El proyecto introduce una tensión entre el carácter cerrado de la institución y la posibilidad de que en ella se generen procesos que tengan proyección hacia fuera. Se plantea el deseo de que ese espacio deje de ser únicamente un lugar de contención para convertirse también en un lugar de producción.

 

Narrativas de lo posible

El proyecto plantea como desafío la dificultad para imaginar futuros deseables en contextos de crisis ecosocial, señalando la hegemonía de imaginarios distópicos.

El encuentro arte-ciencia se articula a través del cruce entre prácticas teatrales, pensamiento crítico y estudios de futuro, incorporando una perspectiva ecofeminista.

La metodología se basa en el trabajo con adolescentes en contextos sociales diversos, utilizando herramientas teatrales para generar procesos de co-creación. En este marco, se introduce la idea de trasladar los estudios de futuro fuera del ámbito exclusivamente académico, incorporando perspectivas situadas y relacionales.

El proyecto pone en evidencia cómo las condiciones materiales y sociales influyen en la capacidad de imaginar, abriendo un espacio donde estas diferencias pueden ponerse en juego.

 

DiverNaturArte

El proyecto surge como respuesta a la crisis del sistema académico, identificado como un entorno competitivo y desconectado de la experiencia vital.

El desafío se sitúa en la necesidad de generar formas de conocimiento y de relación que integren lo científico, lo corporal y lo ecológico.

Desde el encuentro arte-ciencia, se combinan saberes de la investigación científica con prácticas como la biodanza y el trabajo en entornos naturales.

La biodanza aparece como una herramienta central, entendida como una práctica de movimiento no normativo. Esta se articula con el trabajo en entornos naturales y con la interacción con otros seres vivos.

Se introduce la idea de la simbiosis —particularmente a través de la metáfora de las micorrizas— como modelo para pensar formas de relación social y ecológica. En este sentido, la neurodiversidad se plantea no como un déficit, sino como una condición necesaria en un ecosistema complejo.

 

Cigüeñas entre la Energía

El proyecto plantea como desafío la necesidad de repensar las relaciones entre infraestructuras humanas y formas de vida no humanas.

A partir de la observación de cigüeñas anidando en torres de alta tensión, se abre un campo de investigación que combina saberes científicos —como la ornitología— con aproximaciones artísticas y especulativas.

La ficción aparece como una metodología que permite explorar estas relaciones sin reducirlas a un problema a resolver, sino como un campo de posibilidades.

El proyecto se relaciona con contextos territoriales específicos y con agentes vinculados al estudio de estas aves, situando su práctica en un cruce entre investigación, territorio y narración.



Bajar a tierra: El jardín invasor

El proyecto plantea una intervención directa en el territorio a través del uso de plantas invasoras, situando su desafío en los discursos dominantes sobre las especies invasoras .

Desde el cruce arte-ciencia, se incorporan saberes de la microbiología, la botánica y la agroecología, combinados con prácticas artísticas.

La práctica se articula a través de metodologías como la agricultura sintrópica y el trabajo con microorganismos, proponiendo formas de restauración ecológica que no dependen de modelos extractivos.

El proyecto se desarrolla en colaboración con comunidades locales, generando procesos colectivos como la plantación, y planteando nuevas formas de relación con el entorno.

El proyecto combina así una dimensión práctica —la intervención en el terreno— con una dimensión crítica que cuestiona los marcos desde los que se interpreta esa intervención. Además se establece un paralelismo entre estos discursos y otras formas de exclusión, señalando cómo determinadas narrativas se trasladan entre ámbitos aparentemente distintos.



SKINCARE

El proyecto se sitúa en el contexto de las salinas, incorporando tanto el entorno natural como las comunidades que lo habitan, y planteando como desafío la relación entre el cuerpo humano, los microorganismos y los sistemas tecnológicos.

Desde el encuentro arte-ciencia, se articula una investigación que combina biología (arqueas), tecnología (sensores e inteligencia artificial) y prácticas artísticas.

A partir de la recogida de sudor y su interacción con arqueas, se construye un sistema que incorpora sensores y procesos de interpretación de datos. Estos datos son utilizados para generar experiencias que conectan lo biológico con lo digital.

El proyecto articula así una relación simbiótica entre distintos niveles —microbiológico, corporal y tecnológico—, abriendo preguntas sobre las formas de adaptación en contextos extremos.



CANICHE CON VOZAL

El proyecto plantea como desafío las normas que regulan el cuerpo y el movimiento, especialmente en relación con la diversidad funcional.

Desde el encuentro arte-ciencia, se sitúa en el cruce entre prácticas artísticas del movimiento, abordando el cuerpo como archivo y como espacio de investigación, y saberes vinculados a la neurología y la experiencia corporal.

La metodología se basa en el trabajo con personas con ataxia, planteado una inversión de la lógica normativa del movimiento: aquello que se entiende como disfunción se convierte en fuente de conocimiento y de creación.

El proyecto establece una relación directa con colectivos concretos, generando espacios donde la diferencia no se corrige, sino que se activa como lenguaje.

 

Desarrollo de la sesión

A lo largo de las intervenciones, emergen de manera transversal una serie de cuestiones compartidas por los proyectos.

Se pone en evidencia un cuestionamiento generalizado de las estructuras tradicionales de producción de conocimiento, especialmente en el ámbito académico y profesional. Muchas de las trayectorias presentes parten de experiencias de desgaste o de conflicto con estos sistemas.

En este contexto, el arte aparece no como un ámbito separado, sino como una herramienta que permite operar sobre la realidad. No se trata de representar, sino de intervenir, de generar condiciones materiales y relacionales.

Se desplaza también la figura de la autoría hacia roles más cercanos a la mediación y la facilitación de procesos. Los proyectos tienden a priorizar la creación de metodologías y dispositivos que puedan ser utilizados y reactivados en distintos contextos.

La relación con el territorio se plantea como un eje central, no solo en términos de localización, sino como una forma de responsabilidad y de implicación. Situar implica trabajar con las condiciones concretas de cada contexto, atendiendo tanto a lo visible como a lo invisible.

Aparece también una revisión de conceptos como salud, normalidad o adaptación, proponiendo modelos basados en la convivencia, la diversidad y la interdependencia.

 

Cierre

Concluimos esta primera sesión con la sensación de estar configurando un espacio común entre prácticas diversas que, sin embargo, comparten inquietudes y desplazamientos similares.

Se reconoce colectivamente la potencia de este tipo de encuentros para articular redes entre proyectos que operan en los márgenes de sus respectivos campos, y para generar nuevas formas de narrar y habitar el presente.

*Autoría de las fotos: Guillermo Marrufo para Tekeando